El Deportivo Alavés atraviesa una profunda crisis de resultados y confianza tras seis jornadas de La Liga sin victoria. El equipo ha sumado únicamente dos puntos de los últimos 18 posibles, una racha que le sitúa en la décima posición de la tabla con 12 puntos tras 11 partidos.
La defensa es el principal punto débil, habiendo recibido 14 goles en los últimos siete encuentros. Esta vulnerabilidad se hizo evidente en la última derrota, un 6-1 ante el Barcelona en el Camp Nou el pasado sábado. Ese resultado forma parte de una reciente racha de cinco partidos sin ganar, con un balance de dos empates y tres derrotas.
Reunión para recuperar la confianza
En un intento por frenar la caída, el técnico Quique Sánchez Flores volvió a reunir a toda la plantilla en la sala de prensa del estadio. El objetivo era claro: intentar recuperar la confianza perdida que permitió un buen arranque de temporada. "Yo al equipo lo vi desorganizado todo el partido", afirmó el analista Alberto Lasaga, reflejando una opinión extendida sobre la falta de solidez colectiva.
El sistema táctico, un 5-3-2 con tres centrales, genera consenso en su contra por su rigidez y falta de adaptabilidad. La escasez de efectivos puros en la zaga se agrava con la baja de larga duración de Facundo Garcés, dejando al equipo con solo dos centrales naturales. En el centro del campo, la búsqueda del tercer hombre para acompañar a Antonio Blanco y a Ibáñez sigue sin resolverse, a pesar de contar con siete jugadores en esa demarcación.
Falta de ideas y contagio negativo
El problema no es solo defensivo. Desde el mediocentro hacia adelante, el equipo muestra una palpable falta de ideas para construir juego. Héctor Valdés señaló "la falta de ideas a la hora de atacar".
Esta inseguridad se traduce en un rendimiento irregular de jugadores clave. Antonio Blanco ha sido criticado por abandonar con frecuencia su posición de pivote defensivo. Mientras, el equipo lucha por encontrar consistencia ofensiva a pesar de contar con el delantero Luis Boyé, máximo goleador de la temporada con cinco tantos.
Sánchez Flores ha asumido la responsabilidad de la situación. El entrenador cargó sobre su propia actuación tras la última derrota y afirmó que su obligación es hacer a los jugadores competitivos de nuevo. El reto es monumental, ya que el Alavés se enfrenta ahora a lo que se percibe como una final: una visita al Sánchez-Pizjuán para medirse al Sevilla, sexto clasificado, el próximo 6 de noviembre.
La última alegría en Liga llegó hace dos meses, con una victoria 5-2 ante el Osasuna. Para reencontrar ese camino, el equipo debe primero superar su compromiso de Copa del Rey contra el Anaitasuna. Con 15 goles a favor y 17 en contra esta temporada, y a 18 puntos del líder Barcelona, la urgencia por enderezar el rumbo es absoluta. El calendario de La Liga muestra que cada punto a partir de ahora es vital para alejarse de la zona de descenso.
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