Alavés ha organizado una doble sesión de entrenamiento en Ibaia el 8 de julio de 2026, con el objetivo de que seis jugadores del filial demuestren que pueden quedarse en la élite del primer equipo. Izei Hernández, Álvaro García, Xanet Olaiz, Carlos Ballestero, Ander Varona y Grégoire Swiderski fueron convocados por Quique Sánchez Flores para una prueba de exigencia que marcará su futuro inmediato.

¿Qué implica la prueba para los jóvenes?

La jornada se plantea como una maratón de ejercicios físicos y tácticos, diseñada para replicar la intensidad de la temporada regular. Los seis aspirantes ya han debutado en partidos oficiales, pero ahora deben convencer al técnico de que su rendimiento puede ser constante. Un buen desempeño podría traducirse en una renovación de contrato o, al menos, en una posición en la lista de opciones para el próximo semestre.

¿Cómo ha tratado Alavés a sus promesas en el pasado?

En los últimos años, el club ha tenido dificultades para integrar a la cantera, aunque algunos casos destacan. Después del descenso a Segunda en 2022, Abde Rebbach firmó un contrato tras una racha de goles, mientras que el portero Jesús Owono se afianzó tras la salida de Fernando Pacheco. Más recientemente, Abdel Abqar y Álex Balboa pasaron de la pretemporada a titulares, aunque Abqar abandonó el club el verano pasado para unirse al Getafe.

¿Qué precedentes hay de jóvenes que saltan al primer equipo?

Una de las historias más sorprendentes es la de Borja Sainz, que debutó con 18 años y se convirtió en el primer jugador nacido en el siglo XXI en jugar para Alavés. Después de una temporada en el filial, fue cedido al Zaragoza en 2021, traspasado a Turquía y, tras brillar en el Norwich, firmó por el Porto. Su trayectoria muestra que, aunque el salto es difícil, no es imposible.

¿Qué pueden esperar los seis jugadores tras la sesión?

Si la prueba resulta positiva, los jóvenes podrían incorporarse al plantel de Luis García para la fase de pretemporada oficial. En caso contrario, el club probablemente buscará cesiones a equipos de Segunda B o Tercera, manteniendo la puerta abierta para un futuro regreso. La presión es alta, pero la oportunidad de firmar un contrato definitivo con la primera plantilla está al alcance de sus pies.

Al final del día, la decisión de Quique Sánchez Flores dependerá de la combinación de rendimiento físico, adaptación táctica y la capacidad de los jugadores para aportar al estilo de juego que el técnico quiere imprimir en la campaña 2026‑27. La sesión de Ibaia será, sin duda, un punto de inflexión para estas seis promesas del Alavés B.