En 1931, Deportivo Alavés alcanzó un hito que resonaría a lo largo de su historia: el ascenso a la Primera División del fútbol español. Este evento no solo fue un logro significativo en términos deportivos, sino que también simbolizó un cambio cultural para el club y sus aficionados, que empezaron a soñar en grande.

Después de años de competiciones regionales y una sólida trayectoria en la Tercera División, el equipo dirigido por el entonces entrenador José María García logró el ascenso tras una temporada impresionante. El ambiente en Vitoria-Gasteiz estaba cargado de emoción; la ciudad se movilizó para apoyar a su equipo, convirtiendo cada partido en una fiesta. La llegada a la Primera División fue vista como el reconocimiento a la perseverancia y dedicación de los jugadores y la afición.

La temporada 1931-1932 fue la primera vez que Alavés compitió en la élite del fútbol español. Aunque los desafíos eran grandes, el equipo mostró un carácter formidable, enfrentándose a gigantes del fútbol como el Athletic Club y el FC Barcelona. La experiencia adquirida en esta primera temporada fue fundamental para moldear la identidad del club, que se caracterizaría por su lucha y espíritu combativo.

El ascenso de 1931 también tuvo un impacto duradero en la comunidad. La afición, conocida cariñosamente como los "Babazorros", se unió más que nunca en torno a su equipo, y el estadio Mendizorroza se convirtió en un auténtico templo del fútbol. Este fervor no solo ayudó a consolidar el apoyo local, sino que también atrajo la atención de patrocinadores y medios de comunicación, poniendo a Alavés en el mapa del fútbol español.

A medida que pasaban los años, el club continuó luchando por mantenerse en la Primera División y mejorar su posición. La base establecida en 1931 sentó las bases para futuras generaciones de futbolistas que representarían al Alavés con orgullo y determinación. Años más tarde, este legado de lucha y ambición seguiría siendo un pilar fundamental del club, un recordatorio de que el sueño de un pequeño equipo puede convertirse en una realidad.

El ascenso de Deportivo Alavés en 1931 no fue solo un logro deportivo, sino un momento definitorio que unió a una ciudad y su equipo en un viaje lleno de pasión y esperanza. Hoy, el club sigue llevando adelante ese espíritu, recordando siempre el año en que comenzaron a escribir su propia historia en la Primera División.