La temporada 2016-2017 será recordada como uno de los momentos más brillantes en la historia del Deportivo Alavés. Después de un ascenso impresionante a LaLiga, el club no solo logró mantener su estatus en la máxima categoría del fútbol español, sino que también se embarcó en una aventura inolvidable en la Copa del Rey. En el camino hacia la final, el Alavés dejó atrás a equipos de renombre como el Celta de Vigo y el Barcelona, lo que hizo que los corazones de la afición babazorra latieran con fuerza.
El 27 de mayo de 2017, el Estadio Vicente Calderón de Madrid fue el escenario de una final histórica. Alavés se enfrentó al FC Barcelona, un gigante del fútbol español y europeo. La afición, que había seguido al equipo en cada paso durante esa temporada, llenó las gradas con una atmósfera eléctrica, demostrando que el espíritu babazorra estaba más vivo que nunca. El partido, aunque terminó en derrota, fue un testimonio del esfuerzo y la determinación del equipo, así como de la lealtad de sus seguidores.
El gol inicial de Alavés, anotado por el jugador de la casa, Marcos Llorente, encendió la esperanza en el corazón de todos los que apoyaban al equipo. Sin embargo, la experiencia y calidad del Barcelona se impusieron en el segundo tiempo, y el encuentro concluyó con un 3-1. A pesar de la derrota, la presencia en la final dejó una huella imborrable en la historia del club y demostró que el Alavés podía competir al más alto nivel.
Este episodio no solo reflejó la capacidad de superar adversidades, sino que también marcó un antes y un después en la percepción del club. Los aficionados estaban más unidos que nunca, y el equipo, dirigido por un cuerpo técnico comprometido, se convirtió en un símbolo de esperanza y ambición para el futuro. La experiencia en la Copa del Rey fue un catalizador para el crecimiento del club, que continuó trabajando para consolidar su lugar en LaLiga.
La final de 2017 será recordada no solo por la oportunidad de levantar un trofeo, sino también por la forma en que unió a la comunidad de Vitoria-Gasteiz. Los babazorros aprendieron que, aunque el camino hacia la gloria puede estar lleno de desafíos, el verdadero triunfo reside en la lucha, la pasión y el apoyo inquebrantable de su afición. En años venideros, esta experiencia se convertirá en un faro de inspiración para las futuras generaciones del Deportivo Alavés, recordando a todos que la historia del club está escrita con corazones valientes y sueños audaces.
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