La afición del Deportivo Alavés, conocida cariñosamente como los Babazorros, es sin duda uno de los elementos más vibrantes del club. Con sede en Vitoria-Gasteiz, esta comunidad de aficionados no solo asiste a los partidos, sino que vive y respira el fútbol en cada rincón de la ciudad. Cada encuentro en el Estadio de Mendizorroza se convierte en una celebración de unidad, pasión y orgullo local.
Los rituales que se llevan a cabo antes de cada partido son una parte esencial de la cultura de los Babazorros. Muchos aficionados se reúnen en los bares cercanos al estadio, donde las conversaciones sobre tácticas, jugadores y anécdotas del pasado fluyen como la sidra local. Una de las tradiciones más queridas es el canto de la famosa canción "Babazorros", que resuena en los alrededores de Mendizorroza, creando una atmósfera electrizante que pone a todos en sintonía antes del pitido inicial.
El derbi contra el Athletic Club es, sin duda, el punto culminante de la temporada para los aficionados del Alavés. La rivalidad va más allá de los tres puntos; es una lucha por el orgullo local. Los días de derbi, la ciudad se tiñe de azul y blanco, y los aficionados se organizan para llevar a cabo una serie de rituales previos al partido. Desde banderas ondeando en las calles hasta cánticos ensordecedores, la energía es palpable. En el estadio, los tifos elaborados muestran la creatividad y la dedicación de los seguidores, mientras que los gritos de aliento llenan el aire con una intensidad que puede ser casi abrumadora.
Dentro de Mendizorroza, los rituales continúan. Los aficionados tienen la costumbre de llegar con suficiente antelación para participar en el ambiente festivo que se genera en las gradas. Algunos llevan consigo objetos simbólicos, como bufandas y camisetas, que han pasado de generación en generación. El momento en que los jugadores aparecen por el túnel es sagrado, y el estallido de vítores y aplausos es un fenómeno que nunca deja de impresionar.
Los Babazorros también son conocidos por su apoyo incondicional, independientemente de las circunstancias. En las buenas y en las malas, la afición se mantiene firme, creando un sentido de pertenencia que trasciende los resultados en el campo. Este espíritu de lealtad se manifiesta en las redes sociales, donde los aficionados comparten sus historias y recuerdos, fortaleciendo aún más la conexión entre ellos y con el club.
En resumen, la cultura de los aficionados del Alavés es un reflejo de la identidad de Vitoria-Gasteiz. La pasión, la creatividad y la comunidad son los pilares que sustentan esta rica tradición. Para los Babazorros, cada partido es más que un simple juego; es una celebración de su historia, su ciudad y su amor por el fútbol.
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