Nicolás Valentini se ha convertido en un jugador indispensable para la defensa del Deportivo Alavés de Quique Sánchez Flores. El central argentino de 25 años ha aprovechado la oportunidad que le dio el técnico y su proceso de adaptación a LaLiga avanza con paso firme.

Valentini, zurdo y de 1,87 metros, llegó al club vasco este verano procedente del Boca Juniors con un contrato hasta 2029. Su experiencia internacional, que incluye etapas en la Fiorentina y el Hellas Verona en Italia, así como una final de Copa Libertadores con Boca en 2023, le está sirviendo para asentarse rápidamente. En el sistema de tres centrales que emplea Quique, el argentino prefiere actuar por la izquierda, dejando el centro para Ville Koski.

Su estilo práctico y resolutivo, fuerte en los duelos y en el juego aéreo, le ha hecho ganar peso en la retaguardia albiazul con el paso de las semanas. "El técnico le dio la alternativa y el zaguero la ha aprovechado a las mil maravillas, demostrando partido tras partido que su periodo de adaptación a LaLiga va viento en popa", explicó Javier Alfaro.

Esta consolidación llega en un momento en el que el Alavés busca mayor estabilidad defensiva tras una racha de resultados irregulares. El equipo, séptimo en la tabla con 11 puntos, viene de encajar una derrota por 2-1 ante el Atlético de Madrid el pasado 10 de octubre. Su balance en los últimos cinco partidos es de una victoria, un empate y tres derrotas.

La confianza depositada en Valentini por Quique Sánchez Flores es vista como una pieza clave para enderezar el rumbo. El equipo afronta su próximo compromiso el 18 de octubre visitando al Celta de Vigo, noveno clasificado, en busca de reencontrar la senda de la victoria.

Con Valentini como uno de sus nuevos pilares defensivos, el Alavés aspira a construir una base más sólida para el resto de la campaña. El jugador tiene por delante tres temporadas más de contrato para seguir creciendo en Mendizorroza.

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